Parece que los estadounidenses estamos en esta guerra, nos guste o no.
Operaciones de comando de la CIA en Ucrania: ¿Podemos admitir que estamos librando esta guerra?
Parece que los estadounidenses estamos en esta guerra, nos guste o no.
Ciclos de escalada de las amenazas a las que se enfrenta África por el calentamiento global
El African Center for Strategic Studies, es un centro de investigación asociado al Departamento de Defensa de EE.UU. y financiado por el Congreso de ese país. Sus trabajos de investigación son tomados en consideración por dicho gobierno y despliegan análisis pormenorizados de cómo evolucionan las cosas en el continente africano. Aquí tienen una traducción de andar por casa de este artículo, y les dejo el enlace al original para que puedan ir si lo prefieren. (https://africacenter.org/spotlight/cycles-of-escalating-threats-facing-africa-from-global-warming-climate-change/)
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Las complejidades y factores indirectos que impulsan el calentamiento global y sus impactos en las poblaciones africanas pueden obstaculizar la acción política para resolverlos. Comprender estos vínculos es clave para que los esfuerzos de mitigación puedan funcionar en la regiones subtropicales de África ante la experimentación de aumentos importantes de la temperatura, que será superior al del promedio mundial.
Perdida de la capacidad de absorción del carbono
- Se estima que la cuenca del Congo está perdiendo entre 500.000 y 1,2 millones de hectáreas de selva tropical cada año, reduciendo el segundo sumidero de carbono terrestre más importante del mundo, y un medio vital para mitigar los efectos del calentamiento global.
- África se enfrenta a un mayor riesgo de sequías de 3 a 4 años.
- Los días cero, cuando los embalses de los municipios se secan, son cada vez más probables en las ciudades africanas. Sudáfrica ya ha visto amenazas del Día Cero durante las sequías de 2015 (provincia de Gauteng) y 2018 (Ciudad del Cabo), que afectan a 15 millones y 4,6 millones de personas, respectivamente.
- El cambio climático redujo el crecimiento de la productividad agrícola en África en un 34 por ciento desde la década de 1960, más que en cualquier otra región.
- A un nivel de calentamiento global (GWL) de 2 °C, se prevé que África Occidental pierda el 42 por ciento de su productividad ganadera y de pastizales a mediados de siglo.
- A 3 °C GWL, ciertos cultivos y sectores ganaderos se enfrentan al colapso en algunas partes del continente.
- A 2,1 °C GWL, 35 ciudades africanas tendrán más de 150 días al año con un calor superior a 40,6 °C.
- Partes del sur y el norte de África verán un aumento de la mortalidad relacionada con el calor, particularmente entre los asentamientos más pobres e informales alrededor de las ciudades, lugares donde la gente no tiene acceso a agua corriente o aire acondicionado. También se espera que el suministro de agua agotada en ciudades densamente pobladas conduzca a un aumento de la transmisión de enfermedades.
- Se prevé que aumente la transmisión y el alcance de las enfermedades transmitidas por vectores (como la malaria, la fiebre amarilla y el dengue), las plagas (como las langostas) y las enfermedades transmitidas por el agua (como el cólera), exponiendo a decenas de millones de personas, principalmente en África oriental y meridional.
Pérdida de biodiversidad
- El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) proyecta que, por encima de los 1,5 °C GWL, la mitad de las especies evaluadas en África perderán más del 30 por ciento de su población o área de hábitat adecuado.
- A 2 °C GWL, el 12 por ciento de las especies africanas evaluadas están en riesgo de extinción global, lo que coloca a África en segundo lugar después de América del Sur en la magnitud de las pérdidas de biodiversidad previstas.
- A 2 °C GWL, el 36 por ciento de las especies de peces de agua dulce del continente son vulnerables a la extinción local.
- Con GWL por encima de 2 °C, el 20 por ciento de los mamíferos del norte de África se verán afectados.
- A 2 °C de GWL, el IPCC proyecta que más del 90 por ciento de los arrecifes de coral de África Oriental serán destruidos por el blanqueo.
- Se espera que las zonas económicas marítimas exclusivas de África Occidental pierdan un gran número de especies marinas y puedan experimentar descensos repentinos.
- Más de la mitad de la mano de obra subsahariana está empleada en la agricultura y el 95 por ciento de las tierras de cultivo son de secano.
- A una temperatura del aire de 36 °C a la sombra con un nivel de humedad relativa del 50 por ciento, la actividad física moderada durante 4 horas es peligrosa y puede resultar fatal.
- La erosión costera y el aumento de las inundaciones amenazarán los medios de vida y destruirán viviendas e infraestructura, especialmente en las zonas urbanas donde hay grandes asentamientos informales. Las inundaciones de los ciclones Idai y Kenneth, por ejemplo, requerieron unos 3.000 millones de dólares en costos de reconstrucción de infraestructura en los sectores de la energía, el transporte, el suministro de agua, las comunicaciones, la vivienda, la salud y la educación.
- Alrededor de un tercio de las ciudades africanas con una población superior a 300.000 personas están ubicadas en zonas que corren un alto riesgo de sufrir peligros climáticos.
- La disminución de las precipitaciones, la evaporación de los lagos y la degradación de la tierra han perjudicado las fuentes tradicionales de sustento y han contribuido a un colapso de las economías locales. La escasez de recursos ha sido explotada por grupos extremistas criminales y violentos que han aprovechado el acceso a estos recursos para obtener beneficios y polarización social.
- El lago Chad, por ejemplo, se ha reducido en un 90 % desde principios de la década de 1970. El mal gobierno y la evaporación del lago han provocado un aumento de las tensiones entre las comunidades locales y han facilitado que los grupos armados y los delincuentes extorsionen a civiles vulnerables.
- A mediados de siglo, el Banco Mundial predice que 19 millones de personas en el norte de África y 86 millones en el África subsahariana podrían convertirse en migrantes internos debido a las perturbaciones climáticas que afectan a sus hogares y medios de vida, como tormentas devastadoras, inundaciones y prolongadas olas de calor y sequías.
- En la trayectoria actual, se prevé que el nivel del mar aumente 1 metro a finales de siglo. Esto expondría a cientos de millones de africanos que viven en zonas costeras.
- Se espera que las poblaciones costeras bajas de África crezcan más rápido que cualquier otra de sus poblaciones a mediados de siglo. Se prevé que Egipto, Mozambique y Nigeria sean los más afectados por el aumento del nivel del mar en términos del número de personas en riesgo de inundaciones anualmente.
- Partes muy pobladas del delta del río Nilo, por ejemplo, corren un grave riesgo de sumergirse en las próximas tres décadas. Si no se toma ninguna mitigación, unos 5 millones de personas pueden verse obligadas a trasladarse tierra adentro a El Cairo, una ciudad de unos 10 millones que también es vulnerable a las inundaciones.
Blinken juega con fuego con Marruecos y Argelia. Sin embargo, ¿puede Trump detener esta loca carrera de armamentos y el preludio de la guerra?
Martin Jay es un galardonado periodista británico que vive en Marruecos, donde es corresponsal de The Daily Mail (Reino Unido). Desde allí informó sobre la Primavera Árabe para CNN y Euronews. De 2012 a 2019 su sede se desplazó a Beirut donde trabajó para la BBC, Al Jazeera, RT, DW, así como reportando de forma independiente para el Daily Mail del Reino Unido, The Sunday Times y TRT World. Su carrera le ha llevado a trabajar en casi 50 países de África, Oriente Medio y Europa para importantes medios de comunicación.
(Resumo y traduzco su texto y dejó el enlace del original al final de artículo).
¿Está buscando la administración Biden iniciar una guerra entre Argelia y Marruecos? A primera vista, esto puede parecer un poco inverosímil, pero es una pregunta lo suficientemente importante cuando estudias los movimientos y declaraciones de Anthony Blinken. Hace poco el secretario de Estado voló a Marruecos durante unas horas para presentar sus respetos al elegante ministro de Asuntos Exteriores del reino, antes de partir rápidamente para visitar Argelia, el archienemigo de Marruecos, por el apoyo de este último al movimiento Polisario en el disputado Sáhara Occidental. Antes de los últimos días del período de Trump en la Casa Blanca, el expresidente firmó un decreto que reconocía oficialmente … que el territorio en disputa es una parte legítima y soberana del reino. Hasta ese momento, las relaciones entre Argelia y Marruecos eran frías, pero cooperativas.
Biden siempre se ha opuesto a esta medida de Trump, pero está limitado en lo que puede hacer para darle la vuelta. Por un lado, Marruecos ha tenido tradicionalmente buenas relaciones con Washington y no quiere ser el primer presidente en poner en peligro eso; por otro lado, sin embargo, sus propias opiniones políticas están en desacuerdo con la idea de que un país colonice a otro independientemente de las circunstancias y está alineado con lo que muchos en las Naciones Unidas preferirían: algún tipo de resolución democrática del conflicto.
En el verano de 2021, ocho meses después de que Biden asumiera el cargo, los argelinos decidieron que la situación necesitaba un replanteamiento radical, confiando en que un Biden vacilante no iba a revocar la decisión de Trump, ni sobre el papel ni en gestos. Los argelinos cortaron uno de sus dos gasoductos que cruzaron el territorio de Marruecos antes de llegar a España…
Seis meses después, sucedió lo peor posible para Rabat, que esperaba explotar la decisión de Trump. Comenzó la guerra de Ucrania, lo que para Marruecos no fue una buena noticia, ya que, aparte de afectar a las importaciones de trigo … Las clases altas marroquíes estaban empezando a pensar que el mundo se estaba acostumbrando a soportar las políticas de ocupaciones de territorios (Timor Oriental, Taiwán, Cisjordania y Gaza, Cachemira, Transnistria, Chipre Septentrional) y que con la ayuda de Estados Unidos, el Sáhara Occidental se transformaría de forma lenta pero segura en el Sáhara marroquí. Tal vez llevaría una generación. Pero era una espera que valía la pena, creía la mentalidad de Rabat…
Pero la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha provocado un nuevo impulso en la ONU, dando nueva vida al otrora somnoliento mantra de "no colonización". Y cuanto más invierte Occidente dinero en Ucrania en un intento flagrante de derrocar a Putin, más la ONU y sus Estados miembros tendrán que golpear este tambor, que es realmente el peor revés que Marruecos podría imaginar sobre el tema incendiario del Sáhara Occidental, o el Sáhara marroquí si se quiere.
Biden no puede salvar la situación, eso está claro. Pero para algunos, puede parecer que en realidad está empeorando las cosas. Quiere mantener buenas relaciones con Rabat (incluso puede pensar que el rey pueda financiar su próxima candidatura presidencial en 2024), pero necesita desesperadamente encontrar una solución al problema de Trump y hacer que los argelinos (se avengan a su propuesta)… La visita a finales de marzo a Argel fue un claro ejemplo de lo engañada que está la administración Biden en esta parte del mundo y de cómo su propia intromisión amenaza con llevar la crisis entre Argelia y Marruecos a un nuevo nivel. La visita fue inoportuna porque Blinken creía que con un discurso amistoso podría ganarse a los argelinos, que simplemente tirarían su relación con Rusia en la basura, darían a Europa más gas natural y básicamente dejarían de respaldar a los militantes del Polisario en el Sáhara Occidental… La absurda sugerencia de Blinken desencadenó una respuesta de los argelinos que inmediatamente se pusieron en contacto con Moscú y, presumiblemente, invitaron a Sergei Lavrov a venir a Argel el 10 de mayo, pidiendo más inversión de las empresas rusas y hablando de los 3.000 millones de dólares de comercio entre los dos países. También redujeron en un 25% el gas enviado a España como un acto de solidaridad con Rusia.
Esta reacción de Moscú y Argel pone a Marruecos en una posición muy difícil, ya que se da cuenta de que Biden no tiene las habilidades diplomáticas para encontrar un compromiso que coloque el expediente del Sáhara Occidental en un lugar donde Rabat estuviese contento, encuentre una solución para enfriar las tensiones y obtenga un acuerdo energético sensato de Argelia tanto para Europa como para Marruecos… Ya sea que al ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, le guste admitirlo o no, él, como la mayor parte de Rabat y Palacio está en línea con los estados árabes del Golfo, esperando 2024 cuando Trump regrese para el gran reinicio.
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LA PELIGROSA NEGATIVA DE BIDEN A REVERTIR LA POLÍTICA DEL SÁHARA OCCIDENTAL DE TRUMP
El profesor de la Universidad de San Francisco/California Stephen Zunes, uno de los expertos más relevantes sobre la política norteamericana en el Norte de África, escribió el texto que les enlazo por aqui, y del que traduzco unos párrafos relevantes para el asunto del Sáhara Occidental:
En sus últimas semanas en el cargo, el presidente Donald Trump sorprendió a la comunidad internacional al reconocer formalmente al Sáhara Occidental como parte de Marruecos. Marruecos ha ocupado gran parte de su vecino del sur desde 1975, cuando invadió y anexionó la antigua colonia española desafiando al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a un fallo histórico de la Corte Internacional de Justicia.
La mayoría de los observadores creían que, al igual que con algunas de las otras impetuosas decisiones de política exterior de Trump, el presidente Joe Biden la revertiría poco después de asumir el cargo. Sin embargo, para gran decepción de los líderes bipartidistas del Congreso, los funcionarios de carrera del Departamento de Estado, los principales aliados de Estados Unidos, los académicos del norte de África y la comunidad de derechos humanos, se ha negado a hacerlo.
La administración Biden tampoco ha reconfirmado explícitamente el reconocimiento de Trump. Sin embargo, a diferencia de los mapas de las Naciones Unidas, National Geographic, Rand McNally, Google o prácticamente en cualquier otro lugar, los mapas oficiales del gobierno de los Estados Unidos bajo la administración Biden muestran al Sáhara Occidental como parte de Marruecos sin delimitación entre los dos. Los funcionarios de la embajada de EE. UU. viajan al territorio ocupado y lo tratan como parte del reino. Los informes del Departamento de Estado que hacen referencia al territorio ya no lo enumeran como una entidad separada.
Los funcionarios de la administración Biden se han negado repetidamente a responder a las preguntas de la prensa sobre el reconocimiento de EE. UU. En respuesta a las preguntas directas de los periodistas, giran hacia declaraciones vagas en apoyo del "proceso de paz". Por ejemplo, el Secretario de Estado Antony Blinken esquivó una serie de preguntas de un reportero de la BBC diciendo que los Estados Unidos se centran en apoyar los esfuerzos del enviado de las Naciones Unidas Staffan de Mistura para trabajar con "todas las partes involucradas... para encontrar una solución duradera y digna" para que "el proceso pueda avanzar".
El problema es que el proceso no ha avanzado.
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Al igual que con Israel y Palestina, los Estados Unidos insisten en que las dos partes lo resuelvan entre sí, incluso cuando la potencia ocupante descarta categóricamente la opción de un estado independiente viable. Además, ignora la gran asimetría en el poder entre el ocupante y los que están bajo ocupación, así como la responsabilidad moral y legal de las potencias ocupantes de permitir al pueblo de las tierras conquistadas el derecho a la autodeterminación.
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Sin embargo, la administración Biden, al negarse a rescindir el reconocimiento de Trump, está adoptando la posición de que la expansión del territorio por la fuerza, a pesar de tales prohibiciones en la Carta de las Naciones Unidas, no es necesariamente ilegal después de todo y puede ser una forma aceptable de estadismo.
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El apoyo de Biden a la ocupación marroquí es aún más controvertido que su apoyo a la ocupación israelí. Además de la abierta oposición de los principales liberales del Congreso como el Sen. Patrick Leahy (D-VT), Rep. Betty McCollum (D-MN), y otros, el reconocimiento estadounidense de la conquista marroquí ha molestado a algunos conservadores prominentes, como el Sen. James Inhofe (R-OK) y el ex asesor de Seguridad Nacional John Bolton, así como destacados veteranos del Departamento de Estado.
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Al mismo tiempo, reconocer la toma de posesión de todo un país independiente por otro es una acción prácticamente sin precedentes por parte de una gran potencia en los tiempos modernos. Incluso las administraciones de Ronald Reagan y George W. Bush, conocido por sus violaciones de las normas legales internacionales, se negó a llegar tan lejos como Trump, y ahora Biden, cuando se trataba de la ocupación marroquí.
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El Sáhara Occidental es reconocido por las Naciones Unidas, la Corte Mundial, la Unión Africana y un amplio consenso de juristas internacionales como territorio no autónomo. Por lo tanto, como caso de descolonización incompleta, se debe permitir que el Sáhara Occidental participe en un acto de auténtica autodeterminación. Es por eso que ningún país importante había reconocido el control de Marruecos sobre el Sáhara Occidental hasta el anuncio de Trump hace poco más de un año.
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En cambio, los Estados Unidos y Francia* han respaldado un plan de "autonomía" marroquí para el Sáhara Occidental que tiene un alcance bastante limitado y que no cumpliría con el estándar internacional de autonomía. No permite a los saharauis la opción de la independencia, a la que tienen derecho como territorio no autónomo reconocido por las Naciones Unidas de acuerdo con el derecho internacional, una serie de resoluciones de las Naciones Unidas y un fallo histórico de la Corte Mundial.
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Los aliados de Marruecos en el Congreso siguen insistiendo sin pruebas en que el Polisario tiene vínculos con Hezbolá, Al-Qaeda, el Estado Islámico y otros grupos terroristas a pesar de que el Polisario nunca ha participado en el terrorismo y tiene una orientación decididamente secular. En cualquier caso, el hecho de que la administración Biden no apoye el derecho del pueblo del Sáhara Occidental a la autodeterminación está contribuyendo a la desestabilización de la región.
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* ¿Pedro Sánchez se vio presionado por las potencias para su giro respecto al Sáhara? La diplomacia secreta nos impide tener una respuesta incontestable, pero la impresión es que puede que sí.
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El texto completo se puede leer aquí: https://fpif.org/bidens-dangerous-refusal-to-reverse-trumps-western-sahara-policy/
La guerra biológica que EE.UU. llevó a Cuba
Entre 1973 y 1984 Counterspy fue una revista estadounidense crítica con el espionaje, sobre todo con las acciones exteriores de la CIA, denunciando las operaciones que se saltaban cualquier norma de conducta decente en las relaciones internacionales.
Una de las principales obsesiones de los mandatarios norteamericanos fue el acoso permanente contra el gobierno de Cuba. Y el sabotaje a los gobiernos de la isla no comenzó tras la proclamación del carácter socialista de la revolución en 1961, como habitualmente se nos ha contado, sino que desde el mismo 1959, toma del poder por los guerrilleros, que aún no hablaban de socialismo sino de nacionalismo, el gobierno estadounidense comenzó con sus planes para liquidar a los dirigentes cubanos. Los intentos de asesinar a Fidel Castro fueron numerosos. La mayoría de las veces los planes eran ideas absurdas imposibles de llevarse a la práctica. Algunas invitan a la risa, como la pluma jeringa, el puro explosivo, el traje envenenado, o una caracola explosiva que Fidel Castro se encontraría en el fondo del mar mientras practicaba el submarinismo. Otra serie de desquiciadas ocurrencias no tenían intención de acabar con su vida, sino de dejarlo en evidencia ante su pueblo. Una consistía en un aerosol que se fumigaría con LSD mientras Fidel hablaba en directo por la radio, con el objeto de que el alucinógeno lo pusiera en ridículo ante los radioyentes, o bien intoxicarlo con sal de talio, potente depilatorio, para producirle la caída de la barba, porque la CIA pensaba que parte del poder del cubano residía en ese atributo capilar, y que si la gente veía que su barba iba desapareciendo lo entenderían como un síntoma de debilidad y falibilidad.
Esas payasadas de los servicios de inteligencia estadounidense formaban parte de una política de acoso sistemático contra el gobierno insular, y no todo fue ese tipo de medidas extravagantes, porque la CIA participó en actos de sabotaje y terrorismo en unas cuantas ocasiones. Aquí quiero centrarme en una denuncia por ex agentes de inteligencia, que se sentían en el deber de informar a la opinión pública acerca de las intolerables maniobras de injerencia que su gobierno acometía contra terceros países. Uno de los ex-agentes que respaldó las denuncias fue Philip Agee, el autor del célebre libro Inside the Company: CIA Diary. La historia fue la siguiente.
En julio de 1981 Fidel Castro acusó al gobierno norteamericano de introducir virus en la isla como parte de una guerra biológica. Dijo que a causa de ello habían fallecido 113 personas y otras 300.000 fueron contagiadas. El dirigente cubano pensaba que el dengue hemorrágico, responsable de los daños, lo había introducido la CIA. Manifestó que las extrañas plagas que venían sufriendo desde 1979 podrían estar preparadas por la CIA, en concreto citó la peste porcina africana, la roya de la caña de azúcar y el moho azul del tabaco. El gobierno cubano sostenía que el ataque biológico tenía como finalidad dañar los productos de exportación (azúcar y tabaco), así como a los cochinos, un alimento básico de la dieta insular.
El gobierno norteamericano, y los principales medios de comunicación, negaron las acusaciones, y las tacharon de ridículas. Sin embargo, los ex-agentes de la CIA dijeron que si era cierto que existían causas naturales para una epidemia de dengue, no podían descartar la posibilidad de que la CIA hubiese hecho ese trabajo sucio. Los ex-agentes eran perfectos conocedores de que la organización tenía un largo historial en el uso de armas biológicas. Citaron un documento de 1956, en el que se instaba a que "las políticas, planes y directivas operacionales militares que se ocupan del despliegue ofensivo de armas biológicas (BW) contra objetivos específicos… (así como) el hecho de que agentes vivos específicos o sus derivados tóxicos, identificado por nombre y/o descripción específico, hayan sido estandarizados para uso militar ofensivo debe mantenerse como ultrasecreto”.
Por su parte, el famoso y premiado periodista de investigación Seymour Hersh, publicó un libro sobre el asunto (Chemical and Biological Warfare-America Hidden Arsenal), en el que detallaba como, tras la realización de un inventario sobre armas biológicas llevado a cabo en Fort Detrick (Maryland), se contabilizaban “mosquitos infectados con fiebre amarilla, malaria y dengue; pulgas infectadas con peste; garrapatas con tularemia, fiebre recurrente y fiebre de Colorado; moscas domésticas con cólera, ántrax y disentería”. Hersh decía también que: “Además, las instalaciones de Fort Detrick, que han sido utilizadas tanto por la CIA como por el Ejército, incluían laboratorios para la reproducción masiva de microorganismos patógenos e invernaderos para investigar patógenos de cultivos, y varios químicos que dañen o destruyan las plantas”.
Unos años antes de la denuncia del gobierno cubano, la prensa norteamericana desveló que a comienzo de la década precedente se había desarrollado un programa de investigación “de guerra de los cultivos” dirigido contra varios países, y aunque la prensa dijo que Nixon paró esos ensayos, los ex-agentes de la CIA nos informan que tanto la Agencia como el Ejército siguieron con la investigación, producción y almacenamiento de armas biológicas y químicas.
Que las denuncias de Fidel de 1981 debían de tomarse con seriedad lo reforzaba el hecho de que una década antes, según publicó el diario Newsday, "con al menos el respaldo tácito de funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, operativos vinculados a terroristas anticastristas introdujeron el virus de la peste porcina africana en Cuba en 1971”. La operación fue celebrada como un éxito por la CIA, dado que unas semanas después de la acción un brote de fiebre obligó al gobierno de la isla a sacrificar a medio millón de cochinos. El relato sobre cómo se llevó a cabo la operación es este: “A un agente de inteligencia se le entregó un contenedor sellado con virus de la fiebre porcina en Fort Gulick en la zona del Canal de Panamá. En Fort Gulick, la CIA opera un centro de entrenamiento paramilitar para personal de carrera y mercenarios para operaciones encubiertas en el Caribe y América Latina”. Desde Fort Gulick, el contenedor con el virus fue transferido a miembros de un grupo cubano contrarrevolucionario, quienes lo llevaron en un viaje a la isla de Navassa, una isla desierta de propiedad estadounidense entre Haiti y Jamaica. Desde Navassa, el contenedor fue llevado a Cuba y entregado en la base militar estadounidense de Guantánamo.
EE.UU. seguía investigando con la guerra bacteriológica en el momento de la denuncia del gobierno de Cuba. En 1980 trabajaban con la fiebre del Valle del Rift con la intención de usarla como arma ofensiva en guerras futuras. Esa fiebre se transmite por los mosquitos, y produce ceguera, sangrado severo y lesiones hepáticas, inflamación del cerebro y la muerte. Dada la peligrosidad de ese agente biológico, el virólogo del ejército norteamericano Gerald Eddy, comentó que el mundo no estaba preparado para una guerra con esas armas, y que ni siquiera los EE.UU. lo estaban en aquel entonces, porque sólo disponían de vacunas para inmunizar a 100.000 personas.
Para finalizar este artículo, hay que decir que el Director Adjunto de la CIA en 1980, Frank Carlucci, que había sido nombrado para el cargo por Carter, y que luego sería adjunto del Secretario de Defensa con Reagan, se mostró contrario a la prohibición del uso de este tipo de armas, defendiendo que debían mantenerse abiertas todas las opciones.
¡Bienvenidos!, cuarenta años después
En diciembre de 1982 el Rock&Rios llegó en su gira a Canarias tras un parón de dos meses. Una cortinilla de lluvia caía a ratos ese día en Santa Cruz. La cola por fuera del estadio de fútbol era larga. Centenares de jóvenes nos apiñábamos esperando el turno de entrada. Había tenido la prudencia de llevar puesto un largo abrigo gabardina que me llegaba hasta las rodillas. Una preciosa melena ondulada, al decir de mi madre, me cubría hasta los hombros. Todo el mundo parecía colega de todos. Los cigarritos te llegaban sin saber exactamente de dónde. Ya en el interior, pateando el césped del campo, la gente alegaba esperando que por fin comenzara el concierto. Cuando se encendieron las luces del escenario comenzó a sonar el primer tema: “Buenas noches/ bienvenidos /hijos del rock’n’roll/los saludan los aliados de la noche/ Bienvenidos al concierto/gracias por estar aquí/vuestro impulso nos hará seres eléctricos”. Una banda enorme y compacta nos sumía en el poderoso sonido de un concierto de rock en directo.
Aquel espectáculo ponía fin a un año emocionante y tenso. Aún los rugidos de los sables se escuchaban en los cuarteles. En el año anterior un golpe de estado se había llevado a cabo. A día de hoy no se conocen todas las implicaciones que tuvo el 23 de febrero de 1981. Pero el deseo de la gente, al menos de la mayoría de la gente y, desde luego, de la gente joven era iniciar una nueva era. La edad de los asistentes para los conciertos de esta gira oscilaban entre los 15 y los 40 años. Deseosos de todo lo nuevo, las letras nos interpelaban directamente: “Abrir vuestras mentes/llenaros con un soplo de Rock/que desalojen los fantasmas cotidianos”.
La gira del Rock&Rios comenzó en el mes de marzo en Madrid, los discos salieron en mayo a la venta, y todo quisque tenía la cinta grabada y la reproducía en aquellos casetes que hoy ya no existen. La TVE emitió en mayo, o por ahí, el concierto de Madrid. El tiempo del cambio. “Este es el tiempo del cambio/el futuro se puede tocar”. Al escribirlo lo rememoro muy vivamente. El PSOE arrasó en las elecciones de octubre de 1982. Diez millones de votos desterraron a las derechas franquista a una esquina del Parlamento. Alianza Popular, el partido matriz de PP y VOX, había pasado a la irrelevancia. Los temas tenían letras comprometidas y avanzaban preocupaciones que entonces no se adivinaban bien pero que ya las teníamos encima. “Dicen que el fin del milenio/ aumentará el mogollón/si no ponemos remedio hoy/tendremos hambre, palo y polución”. Cantábamos al unísono y a garganta pelada todas las letras, aunque nuestras voces quedaban apagadas por la potencia del sonido. Pero acompañábamos a Miguel Ríos: “Esta es la era de Mister Chip/micro ordenador de tu porvenir/que por lo pronto te quita el curro/además de ser tu ficha sin fin”. Ya flipábamos con eso. Estado policial del futuro. Y nosotros aún metidos en el estado policial del fascismo, que a pesar de todo, de los diez millones de votos, de la derrota electoral de la derecha, seguía ahí. El fascismo de los jueces, de la policía, de la guardia civil, de los militares, de los curas, de los medios de comunicación. Los militares felones siempre han mandado en España, y todo el mundo era muy consciente de ello. El Capitán General de Canarias de entonces era un fascista y felón con todos los galones. Sus grandes hazañas habían sido luchar en el frente del Ebro matando españoles y, después, en la División Azul, bajo mando nazi, matando rusos. Curriculum implacable.
Éramos muy jóvenes y sentíamos más que pensábamos. Algunas lecturas iniciáticas nos daban gasolina para cualquier cosa en donde estuviéramos metidos. El marxismo de Los principios elementales del materialismo histórico de Marta Harnecker, había sido la primera lectura que hice sobre Marx. Una reducción escolástica del pensamiento de don Carlos. Creo que esa lectura aquí fue posible, sobre todo para los estudiantes que habían cursado el bachiller en La Laguna, gracias a lo profesores de izquierda que había en el instituto. En mi entorno los colegas se lo habían leído. Y entonces hablábamos de marxismo como si lo manejáramos. No era extraño, al fin y al cabo, en la Unión Soviética muchos doctos de la Academia de Ciencias de la URSS no iban más allá de esa manera tan empobrecedora de pensar a Marx. También nos debatíamos con Carlos Castaneda y Las enseñanzas de don Juan, aquel libro que relataba el pensamiento místico de un indio yaqui de Sonora (Mexico) que decía que era brujo y nagual. Era la versión por aquí de la revolución contracultural de las décadas anteriores. ¡De aquellos potajes estos antivacunas!
Con las letras de Miguel Ríos sintonizábamos fácilmente: “No era la generación límite/aún creíamos en bellos sueños”. El truculento pasado no había dejado entrar la luz. “Pero en este país el hada apenas llegó/Grises, palos, carreras, los bien pensantes no bailan rock/Apagas la tele y suena al fin el himno nacional”. ¿Cómo dejar todo eso atrás? Buscando un nuevo sueño, decía la letra. Pero el nuevo sueño pronto comenzó a hacerse añicos. No lo sabíamos en ese momento, pero el PSOE ya había guardado sus grandes ideas de campaña en la gaveta. El concierto de Miguel Ríos daba pistoletazo de salida a la modernidad tardía en España, y a lo que se denominó más tarde como el gran desencanto. Los socialdemócratas devenidos social-liberales tuvieron mucho que ver en ello. En poco tiempo íbamos a comprender qué significaba el slogan de campaña: “OTAN, de entrada no”. La primera gran mentira que dejaba en la estacada a una amplía mayoría de la ciudadanía, que hacía poco tiempo había dado un respaldo masivo al PSOE.
El concierto nos había metido nueva energía en el cuerpo con los temas ya clásicos de Banzai, ¡contra la violencia y marginación, banzai!, y el “El Rocanrol es un bumerang/ descarga su energía aquí/me da su fuerza para vacilar/el Rock es un bumerang/por eso siempre volverá”.
No dejó de chispear en toda la noche, y al salir del estadio seguía resonando en los odios de todos nosotros el rock cargado de decibelios que terminábamos de escuchar. Pedíamos la luna, aunque estábamos dispuestos a conformarnos con menos, porque éramos conscientes de que: “pensar en un lote nuestro/es utópico y de ciencia ficción”, pero veíamos urgente “cambiar el sistema/entramos en la cuenta atrás/si no ponemos remedio/el ser humano nunca vencerá”. Y míranos ahora, el pasado nos atrapó y el fascismo salió de la esquina del año ochenta y dos.
Santa Cruz a lo suyo
Santa Cruz vive en el limbo de la memoria. El dictador sigue en su pedestal, la gran cruz de los caídos da la bienvenida a la ciudad. Weyler sigue en donde siempre. Los últimos de Filipinas están en la cartografía urbana. La ciudad marcada con la sangre del colonialismo y el fascismo es incapaz de afrontar su pasado. Y los de siempre, tras unas breves vacaciones, volvieron a coger el bastón de mando. Es imposible ajustar cuentas con el pasado, y los demócratas, con dos palmos de narices, no tienen historia que contar. Por eso les propongo leer esta historia ocurrida a miles de kilómetros de distancia. El texto fue recopilado por Ryszard Kapuscnki en su libro Sha.
—En su barrio se ha ganado usted, Golam, la fama de destrozaestatuas; le consideran incluso todo un veterano en ese campo.
—Es cierto. Las primeras estatuas que destruí fueron las del viejo sha, el padre de Mohammed Reza, cuando abdicó en 1941. Recuerdo cómo cundió la alegría por toda la ciudad cuando saltó la noticia de que se había marchado. Todo el mundo se lanzó en seguida a destruir sus estatuas. Yo era entonces un muchacho pero ayudé a mi padre, quien, junto con sus convecinos, derribó el monumento que Reza Khan se había hecho erigir en nuestro barrio. Puedo decir que aquello fue como hacer mis primeras armas.
—¿Le persiguieron por este motivo?
—No, en aquella época eso aún no se hacía. Después de marcharse el viejo sha se vivió todavía un tiempo de libertad. En aquel entonces el joven sha no tenía fuerza suficiente como para imponer su poder. ¿Quién iba a perseguirnos? Todo el mundo se oponía a la monarquía. Al sha lo apoyaba tan sólo parte de los oficiales y, cómo no, los americanos. Luego dieron el golpe, encerraron a nuestro Mossadegh, fusilaron a su gente y también a comunistas. Volvió el sha e implantó la dictadura. Corría el año 1953.
—¿Recuerda aquel año?
—Claro que lo recuerdo. Fue el más importante, porque fue el del fin de la democracia y el del inicio de la dictadura. En cualquier caso me acuerdo muy bien del día en que la radio dio la noticia de la huida del sha a Europa y de cómo, al enterarse de ello, la gente se lanzó eufórica a la calle y empezó a derribar las efigies imperiales. En este punto debo aclarar que desde un principio el joven sha erigió muchos monumentos a su padre y a sí mismo, así que durante aquellos años se fue acumulando bastante material para derribar. En aquella época mi padre ya había muerto, pero yo ya era un adulto y salí por primera vez como un tiraestatuas autónomo.
—¿Y qué? ¿Las derribasteis todas?
—Sí, no fue tarea difícil. Cuando volvió el sha, tras el golpe, no quedaba ni una sola efigie de los Pahlevi. Pero no tardó nada en empezar a levantar nuevos monumentos, suyos y de su padre.
—Eso significa que lo que usted había destruido él lo volvía a reponer en seguida, y que luego usted acababa destruyendo lo que él había repuesto, y así sucesivamente, ¿no?
—En efecto, así era, es cierto. Se puede decir que no dábamos abasto. Destruíamos una estatua, él levantaba tres; destruíamos tres, él levantaba diez. No se veía el final de todo aquello.
—Y posteriormente, después del 53, ¿cuándo volvisteis a la tarea? —Teníamos pensado hacerlo en el 63, es decir, durante la Sublevación que estalló cuando el sha encerró a Jomeini. Pero aquél inmediatamente ordenó una masacre tal que tuvimos que esconder nuestras cuerdas sin haber tenido tiempo de tirar una sola estatua.
—¿Debo comprender que teníais cuerdas especiales para ese menester?
—¡¿Cómo si no?! Teníamos unas cuerdas de sisal fortísimas que guardábamos en el mercado, en el tenderete de un vendedor amigo. No se podía bromear con estas cosas; si la policía nos hubiese descubierto, habríamos acabado en el paredón. Lo teníamos todo preparado para el momento adecuado, todo estaba bien pensado y ensayado. Durante la última revolución, es decir, en el año 79, la desgracia consistió en que se lanzaron a derribar monumentos no pocos aficionados y por eso hubo muchos accidentes, porque los dejaban caer directamente sobre sus cabezas. Destruir un monumento no es tarea fácil; hace falta para ello profesionalidad y práctica. Hay que saber de qué material está hecho, qué peso tiene, cuál es su altura, si está soldado en todos los bordes o si las junturas son de cemento; en qué sitio atar la cuerda, hacia dónde inclinar la estatua y, finalmente, cómo destruirla. Nosotros nos poníamos a calcularlo todo ya en el mismo instante en que se empezaba a levantar la siguiente estatua del sha. Era la ocasión más propicia para averiguar cada particularidad acerca de su construcción: saber si la figura estaba vacía o llena y —lo que es más importante— cómo se juntaba con el pedestal, qué método habían utilizado para fijar la estatua.
—Debíais de dedicar mucho tiempo a estas averiguaciones.
—¡Muchísimo! Ya sabe usted que en los tres últimos años el sha se hacía construir cada vez más monumentos. En todas partes: en las plazas, en las calles, en las estaciones, al borde de los caminos... Además, otros también se los erigían. El que quería conseguir un buen contrato y aplastar la competencia, corría para ser el primero en rendirle este homenaje. Por eso muchos monumentos eran de construcción poco sólida y, cuando llegaba su hora, no nos costaba trabajo destruirlos. Pero debo reconocer que en algún momento dudé de si conseguiríamos derrumbar tal cantidad de estatuas: realmente se contaban por centenares. La verdad es que nos costó sangre y sudor aquel trabajo. Yo tenía las manos llenas de ampollas y llagas de tanto darle a la cuerda.
—Pues sí, Golam, le tocó un trabajo interesante.
—Aquello no era un trabajo; era un deber. Me siento muy orgulloso de haber destruido los monumentos del sha. Creo que todos los que participaron en esa destrucción se sienten igualmente orgullosos. Lo que hicimos lo puede ver todo el mundo: todos los pedestales están vacíos y las figuras de los shas han sido destrozadas y yacen desmembradas por algún que otro patio".
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