Al-Qaeda toma el poder en Siria

 

«Netanyahu y Siria» de Mahmoud Rifai 

La llega al poder de los fundamentalistas islámicos es una mala noticia para los pueblos de la zona, para Europa y para el Magreb, y es una buena noticia para Estados Unidos, Israel y Turquía. Trump dijo que su interés en permanecer en Siria está motivado por seguir controlando el petróleo que se produce allá, y que no tiene intención de dejar de seguir explotándolo. Israel, lo estamos viendo, ampliará sus fronteras a expensas de Siria y, quizá, de El Líbano, además de la ocupación total de Gaza y la expulsión de los palestinos de Cisjordania. Turquía neutralizará a los kurdos del norte de Siria y ocupará la zona para impedir el contagio independentista sirio-kurdo en los kurdos-turcos. Rusia desaparece de Siria y pierde sus bases militares. Irán queda aislada y señalada como el último gran objetivo que los norteamericanos se trazaron a comienzos de siglo XXI, en su interés de remodelar todo el Oriente Medio y el Asia Occidental. China piensa que la extensión de la ruta de la seda es suficiente para competirle la hegemonía a EE.UU. Está totalmente equivocada. Abrir muchas tiendas y bazares chinos no va a cambiar las relaciones de poder mundial que se basan, sobre todo, en el poder militar. Los BRICS+ son una asociación demasiado heterogénea incapaz de hacer frente al hegemonismo de EE.UU.

 

Los salafistas son el resultado de la bancarrota del nacionalismo árabe. La modernización del mundo árabe quedó frustrada debido a las políticas injerencistas de las potencias occidentales, y a la permanente crisis generada por el estado de Israel, manteniendo en la zona una guerra continua desde 1948 hasta la actualidad, gracias al apoyo de las potencias occidentales.

 

Ahora cayó una dictadura moderna, del siglo XX, en Siria, para que se instaure un califato (dictadura salafista) propio de la época medieval. Siria se podrá ver en el espejo de Libia, pero aumentado, por población y complejidad. Y el nuevo poder va a extender su influencia oscurantista y guerrerista, posiblemente, hacia tierras del Asia Central y, seguro, hasta el Magreb. Si ya el problema del yihadismo es preocupante en la zona del Sahel, este nuevo oxígeno insuflado al salafismo ampliará su influencia en los países del norte de África, nuestros vecinos, y a sus agentes durmientes en la UE. Marruecos, Argelia y Túnez deben estar poniendo ya sus barbas en remojo al ver las de sus vecinos ardiendo.

 

La UE, con su imbecilidad creciente, verá crecer aún más las tendencias oscuras de la extrema derecha cristiana, y fomentará la xenofobia y el racismo, quedándosenos un bonito siglo XXI en el que, como si estuviéramos en el siglo XI, las fuerzas de los cruzados racistas y xenófobos se enfrentarán a las del oscurantismo salafista medieval.  Empatados en machismo, misoginia, odio a la diversidad cultural y favorecedores del neoliberalismo, negadores de la ciencia y fanáticos religiosos, cada uno con su dios, nos van a acorralar a los que nos sentimos hijos de la ilustración y el humanismo.


La crisis del mundo árabe deriva de su fracaso en la modernidad, y mientras los pueblos árabes no entiendan la necesidad de llevar a cabo una reforma profunda asentada sobre el racionalismo y el laicismo, van a seguir dando vueltas buscando respuestas a los problemas del siglo XXI en saberes anclados en el siglo VII de la era. Los occidentales, llenos de miedos por las incertidumbres que los rodean, no tendrán otra propuesta que el uso del brazo militar, que tarde o temprano se virará contra ellos también

El Líbano en el punto de mira


 



El Líbano es un país del levante oriental que ha transitado por una historia compleja y turbulenta. Sus hijos se han visto obligados a la migración de manera persistente. Es un poco más grande que las Islas Canarias. Sólo tiene 10.000 km2. Su población interna asciende hoy a cinco millones y medio de habitantes. En la emigración viven, aproximadamente, entre diez y quince millones, sumando a los hijos de primera generación nacidos en el extranjero. La gran mayoría de estos migrantes viven en el continente americano, desde Canadá hasta Chile.

 

Estuvo ocupado por el imperio otomano desde el siglo XVI hasta 1918, cuando tras la caída de la Sublime Puerta al finalizar la I Guerra Mundial pasó a manos de Francia, configurándose como un mandato francés, igual que Siria. Los otros territorios otomanos de Oriente Medio se convirtieron en colonias británicas. En 1943 el Líbano accedió a la independencia y se constituyó como república. Los franceses marcaron su devenir creando una división confesional en la distribución del poder, por medio de la cual los cristianos, que entonces era la minoría mayoritaria, iban a ocupar la presidencia de la república, los sunitas se encargarían del cargo de primer ministro, y los chiitas presidirían el parlamento. Los códigos civiles de cada comunidad regularían su vida interna. Además de esas tres comunidades principales existen una cuantas más como los drusos, greco-ortodoxa, greco-católica melquita, armenia ortodoxa, armenia católica, sirio-ortodoxa, sirio-católica, asiria, caldea, copta ortodoxa, protestante y así hasta dieciocho. 

 

Debido a no haber resuelto convenientemente el problema de la construcción del estado-nación, las interferencias confesionales han sido fuente de conflicto y desavenencias de manera recurrente. La nación ha estado cortocircuitada por las creencias religiosas, y si esta distribución alguna vez sirvió de algo, hace ya muchas décadas que se ha convertido en un problema estructural. El sistema político libanés ha funcionado siempre como una democracia confesional (concepto realmente contradictorio). A pesar de que la demografía ha cambiado y la población musulmana es hoy mayor que la cristiana, sigue imposibilitada de acceder a la presidencia de la república por mandato constitucional. El sistema ideado por los franceses premió a la comunidad cristiana como principal interlocutor para su influencia.

 

La guerra civil que tuvo lugar entre 1975 y 1990 fue el punto paroxístico al que llevó el invento de la democracia confesional. La guerra estuvo también inflamada por la presencia enorme de los palestinos desplazados por Israel, que aumentaron la población musulmana en cerca de medio millón de personas después del inicio de la Nakba palestina en 1948. La caldera explotó el 13 de abril de 1975 dejando un saldo de más de 120.000 muertos, un millón de desplazados y miles de lisiados. Los sirios y los israelíes participaron apoyando a bandos enfrentados. Israel finalmente ocupó todo el sur del país y cercó Beirut entre los meses de junio y agosto de 1982 bombardeando de manera masiva la capital. Los palestinos y la izquierda libanesa fueron derrotados. En septiembre se produjeron las matanzas de refugiados palestinos en los campos de Sabra y Chatila en el corazón de Beirut. Ariel Sharon, en aquel entonces ministro de defensa de Israel y, posteriormente, primer ministro, estuvo al mando del operativo.

 

De la derrota de la izquierda libanesa y palestina, que representaban respectivamente el Movimiento Nacional Libanés (MNL) y la Organización para la Liberación de Palestina, surgió una nueva forma de activismo antisionista y antiimperialista dominado por el confesionalismo religioso. De ahí surge Hezbolá en el Líbano y Hamas en Palestina. La izquierda nacionalista fue desplazada del centro del escenario por organizaciones confesionales. Al comienzo de ese cambio fundamental, a Israel no le preocupó que, en el sur del Líbano, zona controlada militarmente por ellos, se desarrollara ese tipo de organizaciones de nuevo cuñó, cuando no la alentó, para debilitar el frente árabe. Lo que no obsta para que finalmente el experimento se le volviese en contra, exactamente igual que le ocurrió a los EE.UU. con Al Qaeda.

 

Tras la finalización de la guerra civil el Líbano entró en una fase de reconstrucción de sus infraestructuras y ciudades, las cuales habían quedado seriamente dañadas tras quince años de guerra. Sin embargo, la situación económica no mejoró para la mayoría de la población, y la desestabilización política e intracomunitaria siguió operando, aunque en una escala más baja. Las políticas de austeridad exigidas por los capitales internacionales terminaron ahogando a la población y fueron contestadas en 2019 por un movimiento masivo de protesta intercomunitario. 

 

Tras la pandemia y el reflujo, en parte, de este movimiento, se entra en un periodo de inestabilidad institucional grave. En los años sucesivos hay verdaderos problemas para la elección de los cargos de presidente de la república y de primer ministro, que paralizan el normal, aunque corrupto, funcionamiento de la vida institucional. Desde su nacimiento Hezbolá se convirtió en un organismo multifuncional (partido político, milicia, y operador social) con un gran poder dentro del país. Su brazo militar logró la expulsión total de Israel del sur del Líbano en el año 2000. Seis años después se produjo una nueva guerra de Israel contra el Líbano, pero sin ocupación. La nueva táctica israelí fue el bombardeo masivo con la aviación.  La guerra terminó con la vida de 1.300 libaneses y de 165 militares israelíes, además de con centenares de miles de desplazados libaneses.

 

El genocidio israelí de estos días, que se está llevando a cabo en la parte Palestina de Gaza, tuvo como respuesta una calibrada presión ejercida por Hezbolá en la frontera norte de Israel, con el objetivo de aflojar la virulencia de las matanzas que Israel acomete sobre los palestinos. Netanyahu, en su huida hacia delante, lanzó un operativo masivo de bombardeo contra el Líbano que terminó con un sonado triunfo sobre la dirigencia de Hezbolá, pero no con su derrota. Ahora Israel lleva semanas intentando una incursión en el sur que le está costando un número significativo de bajas militares y un empantanamiento sobre el terreno. 

 

La guerra de estos días es mucho más mortífera porque los avances tecnológicos experimentados por la industria militar han aumentado considerablemente el poder letal de la aviación. Este recurso es privativo de Israel que, además, cuenta con el apoyo decisivo de EE.UU. Gran Bretaña, Francia y Alemania. No obstante, la determinación de los combatientes libaneses y palestinos son un escollo de primera magnitud con el que debe enfrentarse Israel y sus ricos aliados occidentales y los de la zona, como Jordania y Egipto.

 

Cuando estos trágicos días terminen el Líbano deberá recomenzar una nueva reconstrucción de sus infraestructuras masivamente dañadas y destruidas. Los pueblos del sur, importantes zonas de Beirut, pueblos y ciudades del centro y el norte han sido gravemente devastadas. El sistema político libanés cuestionado mayoritariamente por la población, como quedó de manifiesto en 2019, tiene ahora una buena oportunidad para reinventarse dejando atrás de manera definitiva los condicionantes del colonialismo franco-occidental.

 

Sin embargo, no lo tendrá nada fácil porque el país está encadenado a toda la desestabilización de la zona. La guerra civil en Siria originó el desplazamiento de un millón y medio de refugiados hacia el Líbano, una cifra realmente impresionante para un país de cinco millones de habitantes, a los que hay que sumar medio millón de palestinos, que llevan décadas en campos de refugiados en ese país. (Lo que se llamó en Europa la crisis de los refugiados en la década pasada se movía en esa cifra, para una UE de 450 millones de habitantes, y trajo como consecuencia el ascenso de los partidos de extrema derecha en todo el continente).

 

Por otra parte, su vecino del sur es un estado gamberro, intervencionista y siempre dispuesto a desestabilizar. Israel tiene afanes expansionistas y no cierra su delimitación de fronteras a la espera de poder seguir conquistando tierras y creciendo. Junto con Marruecos es el único país del mundo que aún no tiene sus fronteras perimetradas. De manera recurrente Israel comete acciones de falsa bandera y ataques encubiertos dentro del Líbano, cuando no bombardeos o vuelos rasantes para atemorizar a las poblaciones del sur con total impunidad. No ahora con la guerra abierta, sino a lo largo de las décadas precedentes.

 

Los norteamericanos y los franceses se creen con derecho a intervenir y condicionar las políticas en el Líbano, y no respetan ni la voluntad ni la soberanía de los libaneses. Condicionan la formación de su gobierno y su economía, chantajeando para que se implementen sus políticas, y favoreciendo la permanencia de una clase política corrupta y desprestigiada, para influenciar más fácilmente en la toma de decisiones.

 

Cualquier país sometido a toda esa serie de condicionantes se vería en las mismas, o peores condiciones, en las que se ve el Líbano para poder sacar adelante un estado viable que dé respuestas a las demandas de su sufrida población.

 

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Post scriptum: No creo que la tregua anunciada entre Israel y el Líbano tenga mucho recorrido. Ojalá me equivoque.

 

 

Coalición Canaria y la ley de residencia


Tras la manifestación del 20 de abril y de que la ciudadanía movilizada pusiera en la agenda el problema del límite de Canarias, las organizaciones políticas han querido responder de manera indirecta a este emplazamiento, y una de las formas ha sido sacando a la palestra la ley de residencia. El PSOE ha despejado balones fuera con el argumento de que una ley de residencia es inviable en el ordenamiento jurídico español y europeo, dando la sensación de que su candidato a Europa representa a la burocracia europea en las islas, en vez de representar a las islas ante la burocracia europea. El PP-VOX han dicho que son muy españoles y mucho españoles, según inolvidable sentencia mariana. La izquierda, extraparlamentaria por méritos propios, vuelve a ser irrelevante en las islas, con lo cual da igual lo que diga o deje de decir. Nueva Canarias y CC sí han entrado al trapo con esta ley. Ambas organizaciones aducen que es necesario regular la población residente. Estaría por ver el planteamiento completo que proponen.

 

El tema de la ley de residencia no es una invención de ahora. En los años 80 y 90 eran los minoritarios grupos independentistas los que la planteaban. Estaba focalizada en contener la llegada de “godos”, porque se tenía la impresión de que estas personas venían a las islas a ocupar los puestos más relevantes en la administración (mandos de las fuerzas armadas, la policía, judicatura, hacienda, en parte, en la educación y sanidad) o en los puestos ejecutivos de la banca, la hostelería o, incluso, en los sectores mejor remunerados de la construcción. El argumento era que los canarios no estaban preparados para desempeñar esas funciones. Se mantenía la inercia propia del proceso de españolización de las islas iniciado tras la pérdida de Cuba y Puerto Rico en 1898. Una administración “llena de godos” contrastaba con los canarios trabajando en los puestos peor remunerados y de baja cualificación. Una foto blanco sobre negro de la permanencia del colonialismo. Hoy, el problema no ha hecho sino agravarse, porque se produce una sustitución creciente de población canaria en todas las actividades por la llegada masiva de trabajadores no canarios y, cuanto más crece la economía y la población, más pobreza y exclusión soporta la población nativa. En el informe de 2023 de la European Antipoverty Network se subraya que el 36% de la población (787.000 personas) está en riesgo de pobreza y exclusión.

 

La izquierda no nacionalista de entonces denostaba reivindicar una ley de esas características, porque confiaba en que la mano invisible del mercado regularía la población. ¡Dirigentes marxistas usando a Adam Smith! Si se dejaba de construir hoteles y de demandar mano de obra cualificada, se regularía de forma automática la inmigración peninsular. La izquierda estatal tenía miedo a que la llamaran racista. Y, dicho sea de paso, a cierta izquierda nacionalista le asustaba también que le colgaran ese sambenito, y usó el mismo argumento que la izquierda de matriz centralista.

 

Ahora todo el mundo observa que la cosa se ha ido de madre. El eco de esta demanda en 2024 no es de cuatro gatos sino de decenas de miles, o centenares de miles de canarios. No es un asunto ideológico, de nacionalistas, sino de pura supervivencia en condiciones razonables en estas islas, sin importar el sentimiento nacional que se encuentra detrás de cada persona. Hoy tiene que ver con defender el territorio, el espacio que habitamos. Para entender la dimensión del asunto pensemos que si la España peninsular tuviera nuestra densidad de población tendría 270 millones de habitantes.

 

¿Pero es creíble la propuesta que hace CC? El alcalde de Santa Cruz salió en prensa hace unos días diciendo: “Hay que limitar la llegada de residentes a Canarias” porque la situación se ha tornado insostenible, adujo. Y, además, añadió algo totalmente sorprendente para venir de uno de los jefes de CC, “No hay más posibilidad que limitar la residencia, tanto de personas de Europa, incluido el territorio español como de oriundos de Sudamérica”. Quitando que lo de oriundo suena a aquellos futbolistas que se fichaban antes de la ley Bosman, que permitió que se tuviese un equipo totalmente lleno de extranjeros tipo Real Madrid, lo más llamativo de la frase es: “incluido el territorio español”.  Esta frase abre algunos interrogantes. El primero sería cómo se la venden a los muy españoles y mucho españoles del PP con el que gobierna, y a sus socios de VOX. Además, qué pensarán sus amigos de la capitanía general, y todo el universo ultraespañolista conformado por policías, jueces, empresarios y periodistas que son un apoyo considerable para CC.

 

Esto es un lobby muy poderoso en Tenerife y, de manera particular, en Santa Cruz, con mucha capacidad para marcar de cerca las políticas insulares. CC no ha tenido ni el valor ni la voluntad de cumplir con la ley de memoria histórica y, presionado por esos lobistas, mantiene en pie las horripilantes muestras simbólicas del fascismo en la isla. ¿Quién puede creer que defenderá contra viento y marea una propuesta que es, en el fondo, un torpedo en la línea de flotación del nacionalismo español en las islas? Es difícil comulgar con esas ruedas de molino. A una llamada al orden de los poderes fácticos, los jefes de CC se cuadrarían como disciplinada tropa.

 

El humo de las campañas electorales se disipa pronto. Una ley de residencia es un trabajo serio y persistente en el tiempo. No veo a CC en esa tarea, pero la tarea es urgente acometerla.

Gadafi y la república unida de Canarias y el Sáhara occidental



Hay un documento de la CIA de 1987 que recoge una entrevista realizada por Randa Takiedine a Muamar el Gadafi, al parecer publicada por el diario El País en enero de 1987. Como para entrar a la hemeroteca digital del periódico madrileño hay que estar suscrito y pagar cuota, me mantengo en la información que hace pública, sin coste de suscripción, la conocida agencia norteamericana.

 La periodista le inquirió al coronel que si su propuesta de unificación del Sáhara Occidental y Canarias como república independiente era motivada por una reacción de Libia a la ruptura de los acuerdos de Oujda que Marruecos acababa de abandonar. Se interesaba la periodista por saber si esa declaración de Gadafi era el anuncio de un nuevo y renovado apoyo al Frente Polisario, o estaba motivada por el cambio de posición de Marruecos en su alianza con los libios. 

Gadafi negaba que su declaración fuera el resultado de una nueva estrategia, y lo que sí planteaba era que una república democrática al sur de Marruecos entre Canarias y el Sáhara sería un apoyo al movimiento revolucionario en el Magreb, que favorecería el aislamiento del régimen pro-sionista y pro-estadounidenses de Hasan II. Gadafi no veía opciones de triunfo en un movimiento saharaui con una base demográfica tan escasa, pero sí lo veía si el Polisario y los independentistas en Canarias aunaban esfuerzos para la consecución de un estado independiente. Gadafi era de la opinión de que Argelia haría esfuerzos positivos en ese sentido. 

Para Gadafi, la ecuación canaria en la jugada era clave y se apoyaba en derechos históricos, dado “que después de todo, los habitantes de las Islas Canarias son inmigrantes procedentes del Sáhara” y esto hace que España no tenga ningún derecho sobre estas islas.

Como la periodista insistía en la posibilidad de que el renovado interés de Gadafi en el tema del Sáhara se debiera a la ruptura de los acuerdos de Oujda por parte de Marruecos, el coronel comentó: “No, nunca renuncié a la idea de un referéndum por parte del pueblo saharaui. Incluso declaré frente a la Unión Árabe-Africana el derecho de ese pueblo a la autodeterminación”. 

Gadafi daba por descontado que Marruecos rompería el acuerdo “¿Cómo podría ser posible que un soberano reaccionario y feudal creara una unión duradera con Libia? Las contradicciones entre nuestros dos sistemas son demasiado grandes. Además, le dije al rey Hassan: Los Estados Unidos e Israel no te permitirán operar de esa manera conmigo. Respondió que era el único maestro de sus decisiones. Ahora está claro que no fue así. Le ordenaron que pusiera fin a esta unión, y él rompió sus compromisos con Libia”.

La posibilidad de una federación canario-saharaui la había planteado en 1976 el movimiento de independencia de Canarias, cuando la segunda ola de las independencias en África estaba en pleno desarrollo tras la caída de la dictadura portuguesa en 1974, y su expulsión de las colonias de Cabo Verde y Guinea-Bissau, Mozambique y Angola, reactivaba el fuego, aún en llamas, de las luchas de los pueblos africanos.

Pero en 1987 la idea de Gadafi no tenía ninguna posibilidad de prosperar, e inmediatamente el representante del Polisario se desmarcó de cualquier aventura en ese sentido. Seguramente que, en 1976, con un aparato de estado en España traumatizado por los acontecimientos de cambio de régimen, el efecto de la propuesta hubiera puesto nervioso a más de uno, aunque la maniobra, de todos modos, no hubiera salido adelante, pero en 1987 el Estado español se había recompuesto plenamente, ya había entrado en la OTAN y en el Mercado Común Europeo, y el movimiento independentista en las islas se había reducido a su mínima expresión política. Era un momento realmente malo para llevar a cabo la idea del coronel.

HACER HISTORIA exposición en la Biblioteca de la Universidad de La Laguna


Hasta final del mes de junio la BULL expone en su sede de Guajara una exposición titulada HACER HISTORIA. Lo que se muestra ahí es una representación de los fondos del ARCHIVO DE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA EN CANARIAS (ATDC), con que se cuenta hasta día de hoy. El archivo sigue creciendo y tiene la voluntad de poder recoger el conjunto del volumen patrimonial que la sociedad canaria creó durante el proceso histórico denominado la transición a la democracia, y que en el caso del archivo abarca un periodo de tiempo que se mueve entre 1960 y 1990, aunque podemos contemplar materiales anteriores y posteriores a esas dos fechas de referencia.


El ATDC se ha ido construyendo a lo largo de varias décadas, aunque desde hace un cuatrienio ha experimentado su mayor crecimiento con multitud de donaciones, que espera seguir recibiendo en el futuro. Pero en esta exposición se expone un resumen de los fondos que se tenían hasta el inicio de la preparación de la misma, comenzada a principios del curso académico 2023-2024.

 

La exposición cuenta con diez paneles explicativos de cada uno de los fondos, acompañados de vitrinas que exponen materiales diversos. Las paredes de la biblioteca que soportan los paneles explicativos están adornadas con abundante cartelería procedente del fondo, en la que se puede contemplar las formas estéticas y técnicas de la publicidad partidaria, sindical y de los movimientos sociales en el periodo que abarca la exposición.


Además, se muestra maquinaria y otros objetos con los que se producía la propaganda política, o la edición de revistas y periódicos antes de la era digital. Una pequeña muestra arqueológica de la edición de los años cincuenta a los noventa.

 

Esta presentación pública del archivo tiene el interés de mostrar a la ciudadanía de las islas, a sus investigadores y a cualquier persona interesada en esta época, esta valiosa herramienta para la consulta y la elaboración de nuestra historia. Todo el material del archivo está siendo digitalizado para facilitar su consulta.


La construcción de un archivo de estas características es una condición inexcusable para poder conocer nuestro pasado, y explicarnos cómo hemos llegado hasta aquí.

 

Ubicación: Cam. la Hornera, s/n, 38205 La Laguna, Santa Cruz de Tenerife

Catálogo: https://www.ull.es/servicios/publicaciones/publicacion/hacer-historia-el-archivo-de-la-transicion-democratica-en-canarias-de-la-biblioteca-de-la-ull/

Los jueces salvapatrias




Por lo general, la carrera judicial es un coto restringido para el poder de clase. No son muchos los miembros que llegan a las altas magistraturas que previamente no hayan mostrado repetidamente fidelidad al orden, siempre conservador, cuando no reaccionario, establecido.

 

El episodio que estamos viviendo con el acoso al presidente se ha estado dando anteriormente contra otros partidos y políticos electos en distintas partes del país. Podemos, Esquerra, Junts, Compromis, y antes que ellos, la izquierda vasca, han vivido este tipo de episodios. El asunto es que ahora afecta a la presidencia del gobierno y, en consecuencia, la gravedad del asunto cobra otra dimensión más peligrosa.

 

Claramente se está queriendo dar un golpe de estado por las nuevas vías que se están empleando en los últimos años, usando combinadamente la fuerza de los partidos derechistas, con sus medios de comunicación, que son casi todos, y con los jueces, que también son casi todos, o al menos son los que detentan mucho poder para cometer ilegalidades fragrantes como esta que vemos estos días.

 

Esta maquinaria en los años recientes se ha puesto en práctica en Brasil, Bolivia, Argentina, Paraguay, Uruguay, Portugal y, ahora, España. Y siempre han conseguido tumbar a los gobiernos democráticos e imponer gobiernos golpistas. 

 

Mucho años antes de esto, en los años treinta, el mismo mecanismo, ajustado a aquellos tiempos, se puso en práctica para derrocar el gobierno de Roosevelt en los EE.UU., cuando el presidente había impulsado las políticas del New Deal que, en esencia y por resumir, trataban de legislar y regular el salvaje mercado laboral ultraliberal, y quería implementar una ley de seguridad social que protegiese a los ciudadanos más vulnerables ante las enfermedades y la pobreza. La derecha norteamericana usó entonces su mayoría en el tribunal supremo para doblarle la mano al presidente y suspender esas dos leyes fundamentales de la democracia americana de entonces.

 

La respuesta de Roosevelt no fue dejar morir el New Deal, sino contraatacar presentando un proyecto de ley que modificaba drásticamente la composición del tribunal supremo, pasando de nueve a quince miembros, y dejando así a la derecha en minoría en ese organismo decisivo. La reforma no tuvo que llevarse a efecto porque los jueces que querían vetar las leyes laborales y de seguridad social, cuando vieron peligrar su posición de poder, cambiaron el voto y pasaron de deslegitimar las leyes tachándolas de inconstitucionales a considerarlas constitucionales y, en consecuencia, se tuvieron que aplicar.

 

Creo que de esta actitud del presidente Roosevelt se podrían sacar algunas lecciones, aunque sólo señalo dos. La primera es que un presidente de gobierno perfectamente legitimado por las urnas debe afrontar con decisión y valentía los ataques barriobajeros de la reacción. La segunda es que no hay nada mejor para parar a un matón que hacerle frente.

La gran borrachera del 23 de febrero de 1981


No sé cómo serán ahora los mandos militares ni, por extensión, los de la guardia civil, pero por mi contacto con ellos en 1980, cuando me tocó ir a la caja de reclutas, salí de allí con la idea de que aquella gente bebía sin medida. Desde primera hora de la mañana exhalaban aromas a brandy o similares. Como los coches de gasoil de antes, arrancaban a ralentí y comenzaban a funcionar tras los primeros tragos.

Aquella impresión se me quedó grabada y, después, ocasionalmente, cuando he tenido contacto de algún tipo, no ha hecho sino reafirmarse. Y, ahora, que estamos a las puertas del 43 aniversario del golpe de estado del 23 de febrero de 1981, leo un nuevo libro recién salido que indaga un poco más a fondo sobre lo que sucedió ese día.

 

El dispendio que los golpistas hicieron en el bar del Congreso de los Diputados aquella noche fue notable. Carlos Fonseca nos desvela, en su flamante libro, que el consumo de alcohol y viandas ascendió a las 200.021 pesetas. Tejero y compañía se bebieron como cosacos lo siguiente: 4 botellas de champagne Möet Chandon, 9 botellas de champán Nec Plus Ultra, 6 de Codorniú Extra, 4 botellas de whisky Chivas, algunas de brandy Fundador, Lepanto y Torres, así como otras de ginebra Gordon´s, Beefeater, Larios y MG, además de ron y vodka. Lo acompañaron con 16 barras de chorizo, 14 latas de espárragos, 23 tarrinas de ahumados variados, 26 kilos de naranja y 22 paquetes de pan de molde. En tabaco consumieron 58.400 pesetas.

 

Armados con esa gasolina se da un golpe de estado y lo que haga falta. Luego, a la mañana siguiente, igual ya no se acordaban muy bien de lo que habían hecho y, así, algunos declararon en el juicio que otro les obligó a meterse en esa fiesta sin saberlo. De lo que único que se acuerdan es de que estuvieron rezando toda la noche, dicen ante el juez. Porque los asaltantes del congreso eran muy católicos, apostólicos y romanos.

¿Estamos a las puertas de la guerra total?



Titulo el artículo con interrogaciones porque en realidad el futuro no está escrito y, por lo tanto, puede que todo esto no acabe mal. Sería lo deseable. Pero gente que está bien informada, en posiciones muy cercanas al poder, no lo tienen claro. En Occidente y en la OTAN ya sabemos cuál es el punto de vista: los otros tienen la culpa, son agresivos, no democráticos. La OTAN quiere salvar a la humanidad y el sistema democrático y liberal.

 

Sin embargo, puede que el sistema democrático y liberal necesite la guerra permanente para poder ser salvado. A lo mejor los otros responden a una perseverancia imperialista por parte de Occidente que no puede encontrar al final del camino sino la guerra total y, en consecuencia, la destrucción de la vida humana en la Tierra.

 

Sergei A. Karaganov, un tipo muy bien informado, en su calidad de presidente del Presidium del Consejo de Política Exterior de Rusia, algo así como un Kissinger a la rusa, pero sin los millones de muertos a la espalda que sí tenía el Kissinger verdadero, es muy pesimista sobre nuestro futuro. Karaganov escribe que el modelo neoliberal está agotado, y que seguir estirando ese chicle nos devastará medioambientalmente por el gran consumo de energía que derrochamos de manera improductiva. La acumulación de problemas que nos trae el modelo está ya a la vista: contaminación global, disminución de las reservas de agua dulce, desertización y calentamiento global, ralentización de las corrientes oceánicas, etc. El consumismo del modelo neoliberal arrastra al mundo a un caos de consecuencias terribles. El hiperconsumismo y la pérdida de memoria sobre los efectos catastróficos de las guerras tienen secuestrada a las sociedades en el mundo occidental. “La paz relativa en el planeta se ha mantenido gracias al miedo a las armas nucleares. En los últimos años, sin embargo, el hábito de vivir en paz, la degradación intelectual (…) y el pensamiento de clip en las sociedades y las élites han estimulado el aumento del <parasitismo estratégico>. La gente ya no teme la guerra, ni siquiera la nuclear”. Occidente se ha olvidado del hambre y del miedo a la muerte violenta, pero el resto del mundo no. La lucha por los recursos y el poder en la esfera global, entre Occidente por un lado y el Sur Global por el otro, ha modificado de forma irreversible el orden de postguerra. La lucha para desgatar a la URSS y luego arrinconar sus restos (Rusia) se está volviendo contra el propio Occidente. El cerco a Rusia por la guerra en Ucrania y el genocidio de los palestinos en Oriente Medio puede ser el comienzo del final. La carrera armamentística se ha acelerado como nunca. La cantidad de armas de destrucción masiva existente en estos momentos es enorme. Descontando las armas nucleares estratégicas, que su uso sería definitivo, se ha desarrollado una cantidad enorme de armas biológicas para exterminar grupos humanos, de animales y de plantas. Existen laboratorios biológicos diseminados por el mundo para este fin. Los EE.UU. tienen un montón de ellos. Se ha conseguido miniaturizar las armas nucleares para facilitar sus transporte y deflagración. 

 

Los pasos estratégicos para el comercio mundial (Suez, Panamá, los estrechos de Bab al-Mandeb, Hormuz, Singapur y Malaca) están amenazados por el ascenso de los conflictos alrededor del globo. La IA está siendo aplicada de manera intensa en la esfera militar dando la sensación de superioridad incontestable a quien la posea, y relativizando que los enemigos también puedan hacer uso de ella. Todos estos elementos le hacen pensar a Karaganov que ya estamos en el borde de un desastre mundial, y que evitarlo se vuelve un desafío muy difícil de conseguir. El doble rasero de la diplomacia Occidental en la guerra de Ucrania y el genocidio de Palestina no hace sino acentuar, en la mayoría de la población y los gobiernos del mundo, la impresión de que el modelo euroamericano ya no sirve para mantener el mundo dentro de un caos manejable. La previsible extensión del conflicto a todo Oriente Medio y la permanencia de los de IRAK, Siria y Afganistán, junto con otros en África, son un síntoma evidente.

 

Una mentalidad de guerra total se ha instalado en Occidente contra Rusia y China y, como contrarréplica, en esos países se está también construyendo una visión demoniaca de Occidente. 

 

Estos “factores estructurales indican una probabilidad extremadamente alta de escalada cualitativa en los conflictos militares, lo que lleva al mundo al borde de la catástrofe final”.


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https://eng.globalaffairs.ru/articles/an-age-of-wars-article-one/

Agresores y agredidos a la luz de la historia

                                                              Fuente. Descifrando la guerra/Fair Politik   Europa parece preocupada porque t...