jueves, 14 de mayo de 2015

¿Por quién votar? Un mapa



El proceso electoral que se abre estos días puede traer aparejado un cambio profundo de la correlación de fuerzas políticas en el Archipiélago. Tras la aprobación del estatuto de autonomía en 1983, y la consolidación del nuevo Estado en la transición,  el equilibrio de poder ha permanecido prácticamente igual desde entonces hasta ahora, aunque por medio algunos partidos cambiasen sus denominaciones originarias.

La crisis económica abierta en 2008 y la subsiguiente secuelas abrió brechas importantes en el modelo consensuado en 1978. Una nueva ciudadanía emergente, que entonces no había nacido o no había tenido edad para votar, quiere hoy reclamar un protagonismo histórico que el consenso hizo imposible.

En Canaria la anticipación de la crisis de modelo se dio desde principio de década del 2000. Aunque aún no había crisis económica ya se percibía la imposibilidad de continuar con un modelo que se denominó desarrollista, y que para entonces daba muestras de agotamiento. De ello surgió un notable y significado movimiento ecologista-conservacionista, particularmente en Tenerife, que a la postre dio el salto a la política bajo la denominación de Sí se puede. En los primeros años de existencia tal fuerza, que nacía con un arraigo en el territorio muy potente y, que en consecuencia, hablaba en términos muy canaristas, sentó las bases en determinados municipios para construir un movimiento democrático, asambleario, ecologista, con voluntad de impugnación del modelo económico, social, ambiental y político hasta entonces vigente en la Isla. Del arraigo de esta alternativa da buena por cuenta el crecimiento exponencial en muchos municipios insulares, y su crecimiento incesante de militancia, organización y capacidades.

Hoy Sí se puede se encuentra ofertando alternativa política en un buen puñado de municipios (el principal de todos es Santa Cruz), y es preciso respaldar con el voto de los sectores más conscientes y populares este esfuerzo de construcción de un movimiento asambleario y netamente canario. En algunos municipios, varios de ellos muy importantes, como La Laguna o el Puerto de la Cruz,  Sí se puede forma parte de los procesos de unidad popular con otros sectores tradicionalmente combativos de la Isla. A ellos es preciso respaldarlos para fortalecer la alternativa democrática.

En el plano cabildo y parlamento, la alternativa que se consolida con la participación de sectores populares procedentes de diversas tradiciones, se concreta hoy en la fórmula Podemos. Esta organización, emanada como efecto de la crisis económica y en parte del movimiento 15M, ha logrado reactivar un proceso de politización general en el conjunto del Estado, que abre nuevas perspectivas estratégicas de cambio. La primera apuesta que esta nueva fórmula llevó a cabo en el ámbito de las autonomías fue en las elecciones andaluzas recientemente celebradas. Su irrupción en aquella nacionalidad, con un 15% del apoyo electoral da esperanzas de cambio en otras nacionalidades como, por ejemplo, la nuestra. Por eso, en este breve mapa, en Cabildo y Parlamento, Podemos cierra el círculo de las alternativas electorales con voluntad de cambio y potencia para iniciarlo.


El torbellino de propuestas político electorales, siempre propio de los periodos en que se celebran elecciones, da muestras de cierta vitalidad del cuerpo social, aunque no deje de ser algo engañoso. La politización espontánea es un dato a tener en cuenta, pero sin olvidar también el factor oportunismo, o el del tradicional tonto útil. La política siempre alberga estas tensiones, y sólo el cuerpo electoral coloca a cada grupo en su verdadera dimensión. Cuando pasen las autonómicas habrá que ponerse manos a la obra para preparar las generales de noviembre. Son estas elecciones el escenario mayor, y para el que Podemos se formó. Un cambio en la correlación de fuerzas en el nivel autonómico, no se aprovecharía convenientemente, si tal cambio no se produje también en la arena estatal.